ENVIADOS A PREDICAR

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 TEXTO: “Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios” (Marcos 3.14-15)

 

INTRODUCCION

                El texto donde vamos a colocar nuestro énfasis en esta oportunidad se encuentra en Marcos 3.13-15, este dice así:                 “Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios”

                ¿Para qué Dios llamó a sus discípulos? ¿Para qué le llamó Dios a usted?

 

 

 

¿A QUIENES LLAMA JESUS COMO DISCÍPULOS?

                En estos primeros discípulos se observaba una notable diversidad de caracteres.  Habían de ser los maestros del mundo, y representaban tipos de carácter muy variados. 

 

  1. Leví Mateo, el publicano, sacado de una vida de actividad comercial, al servicio de Roma.
  2. Simón el celote, enemigo inflexible de la autoridad imperial.
  3. El impulsivo, arrogante y afectuoso Pedro; su hermano Andrés.
  4. Judas, de Judea, pulido, capaz y de espíritu ruin.
  5. Felipe y Tomás, fieles y fervientes, aunque de corazón tardo para creer.
  6. Santiago el menor.
  7. Judas, de menos prominencia entre los hermanos, pero hombres de fuerza y positivos tanto en sus faltas como en sus virtudes.
  8. Natanael, semejante a un niño en sinceridad y confianza.
  9. y los hijos de Zebedeo, afectuosos y ambiciosos.

 

 

PRIMER PROPOSITO. Para estar con él

                El propósito de elegir a estos hombres era para que fueses sus discípulos, o alumnos en su escuela y le ayudaran en su obra.

                Según Marcos 3:13 es evidente que había otros “discípulos” a quienes, por lo menos en esta ocasión, no eligió ni ordenó para que fueran “apóstoles”. Como “discípulos”, los hombres iban a Cristo para poder aprender de él; los enviaba como “apóstoles” para enseñar a otros.

                Elena de White, escribió: “De los doce discípulos, cuatro habían de desempeñar una parte importante en distintos sentidos. Previendo todo, Cristo les enseñó para prepararlos.  Santiago, destinado a una pronta muerte por decapitación; Juan, el que de los dos hermanos seguiría por más tiempo a su Maestro en trabajos y persecuciones; Pedro el primero que derribaría barreras seculares y enseñaría al mundo pagano; y Judas, que en el servicio era capaz de sobrepasar a sus hermanos y sin embargo abrigaba en su alma propósitos cuyos frutos no vislumbraba” (La Educación, 81-82).

                Elena de White, agrega: “A fin de llevar adelante con éxito la obra a la cual hablan sido llamados, estos discípulos, que diferían tanto en sus características naturales, en su educación, y en sus hábitos de vida, necesitaban llegar a la unidad de sentimiento, pensamiento y acción.  Cristo se proponía obtener esta unidad. . . La preocupación de su trabajo por ellos está expresada en la oración que dirigió a su Padre: "Para que todos ellos sean uno; así como tú, oh Padre, eres en mí, y yo en ti, para que ellos también sean uno en nosotros” (La Educación, 82).

                Esta misma idea de que sus discípulos estuviesen con él es la misma intencionalidad que Jesús sigue teniendo. Así lo describe Juan 14.3 “…para que donde yo estoy vosotros también estéis”.

               

SEGUNDO PROPÓSITO. Para enviarlos a predicar

                La palabra "apóstol" se deriva del griego apóstolos, que proviene de las dos palabras: apó, "procedente de", y stellÇ, "despachar o enviar". Por ende, un apóstol, literalmente, es "uno enviado". De allí en adelante, la designación apóstoles distingue a los doce de los discípulos en general, no porque los doce cesaran de ser discípulos, sino porque también se convirtieron en apóstoles.

                Elena de White, escribió en el libro la educación “En esta etapa final de la tarea de predicar el Evangelio hay un vasto campo que ocupar y, más que nunca antes, la obra debe alistar ayudantes de entre el común del pueblo.  Tanto jóvenes como mayores serán llamados del campo, del viñedo y del taller, y enviados por el Maestro para dar su mensaje.  Muchos de ellos habrán tenido pocas oportunidades de educarse, pero Cristo ve en ellos cualidades que los capacitarán para cumplir su propósito.  Si hacen la obra con todo el corazón y siguen aprendiendo, Cristo los capacitará a fin de que puedan trabajar para él” (La educación) 

                Elena de White, agrega: “La comisión del Salvador a sus discípulos incluye a todos los creyentes hasta el fin del tiempo.  Todos aquellos a quienes ha llegado la inspiración celestial, reciben el Evangelio como cometido.  A todos los que reciban la vida de Cristo se les ordena que trabajen por la salvación de sus semejantes.  Para esta obra ha sido establecida la iglesia, y todos los que se ligan por sus sagrados votos se comprometen con ello a ser colaboradores con Cristo.” (Consejo para los maestros…)

TERCER PROPOSITO. Para sanar enfermedades

                Los dos principales aspectos del Ministerio personal de Cristo como los propósitos que también correspondían a los doce eran  predicar para la curación de las almas y sanar para la curación del cuerpo. Jesús mismo dedicó más tiempo para atender las necesidades físicas de la humanidad que a predicar, y los doce sin duda siguieron su ejemplo.

                Al final de su ministerio terrenal, cuando encargó a sus discípulos la solemne comisión de ir "por todo el mundo para predicar el Evangelio a toda criatura", declaró que su ministerio se investiría de autoridad por la devolución de la salud a los enfermos.  Dijo: "Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán" (Mar. 16: 15, 18).  Al sanar en su nombre las enfermedades del cuerpo iban a testificar de su poder para sanar el alma.

                Elena de White, escribió: “El Salvador del mundo dedicó más tiempo y trabajo a sanar a los afligidos de sus enfermedades que a predicar.  El último pedido que les hizo a sus discípulos, representantes suyos en la tierra, fue el de que pusieran las manos sobre los enfermos para que pudieran sonarse.  Cuando el Maestro venga, elogiará a los que han visitado a los enfermos y aliviado las necesidades de los afligidos” (Testimonies, tomo 4 pág. 225.)

                Elena de White, menciona: “Haced frente en primer lugar a las necesidades temporales de los afligidos, y aliviad sus problemas y sufrimientos físicos, y entonces hallaréis una avenida abierta al corazón, donde podréis plantar la buena simiente de la virtud y la religión” (Testimonies, tomo 4, pág. 227)

               

CUARTO PROPOSITO-Para echar fuera demonios

                Cuando el Salvador dijo: "Id, y doctrinad a todos los Gentiles" dijo también: "Estas señales seguirán a los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; quitarán serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les dañará; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán" (Marcos 16:17).

                La promesa es tan abarcante como el mandato. No porque todos los dones hayan de ser impartidos a cada creyente. El Espíritu reparte "particularmente a cada uno como quiere” (1 Corintios 12:11). Pero los dones del Espíritu son prometidos a todo creyente conforme a su necesidad para la obra del Señor. La promesa es tan categórica y fidedigna ahora como en los días de los apóstoles. "Estas señales seguirán a los que creyeren" (Marcos 16:17)

 

 

CONCLUSION

                Jesús llama a los que él quiere para la obra que él necesita. El llamado de Dios traspasa cultura, nivel académico, social, etc.

                Jesús llama a las personas para que estén con él. Vivan con él, hablen con él, caminen con él, aprendan de él, dependan de él.

                Jesús envía a los que llamó para que muestren de su amor en la salvación que desea dar a los que le quieran aceptar como su Salvador.

                El que pasa tiempo con Jesús llega a ser poderoso en la Palabra y en las obras.

 

LLAMADO

                Nuestro Señor Jesucristo te invita a predicar el evangelio. Pero ese evangelio va a tener sentido dependiendo de cuánto tiempo pases con Dios. ¿Anhelas en su vida dedicar el primer tiempo diario a pasar tiempo con Jesús? ¿Anhelas en su vida dedicar tiempo para que otros lleguen a conocer a Jesús? Vamos a orar por esta decisión.

 

 

 

 

PR. JOSE LUIS OJEDA CERECEDA

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